lunes, enero 17, 2005

 

POLOS TECNOLOGICOS EN AMERICA LATINA:

POLOS TECNOLOGICOS EN AMERICA LATINA:
MATRIMONIO PERFECTO ENTRE UNIVERSIDADES Y EMPRESAS



Argentina y Brasil son las naciones de la región que más se han preocupado en desarrollar centros catalizadores de investigación y desarrollo de productos tecnológicos. Chile también tiene algo que decir.

Está comprobado: el desarrollo conjunto de empresas de base tecnológica representa para los países la mejor oportunidad de profundizar un perfil innovador, sumar una actividad de significativo valor económico, potenciar la investigación científica y crear climas que invitan a nuevos emprendimientos. En ese contexto, parques y polos tecnológicos prosperan por América Latina con rapidez, ya que se trata, según los expertos, de los pasos pendientes para alcanzar el tan deseado desarrollo de los países que forman esta región del planeta.

A nivel mundial, el mejor y más conocido ejemplo de polo tecnológico en los últimos 25 años ha sido Silicon Valley, Estados Unidos. Una pequeña localidad al sur de la ciudad de San Francisco, en el condado de Santa Clara, donde cientos de empresas tecnológicas ubicaron a sus mejores profesionales a pensar y a inventar.

Silicon Valley es, además, el lugar donde se ubican dos de las universidades más renombradas del país, como es Stanford, en Palo Alto, y California, en Berkeley. Con ello, empresas y universidades dieron forma a un centro de impacto mundial para el desarrollo de tecnologías cada vez más innovadoras. De hecho, Fujitsu anunció recientemente que sus pensadores crearon ahí el HandyDrive Photo Edition, disco duro portable que almacena hasta 40 GB de datos, música e imágenes. Y de ese mismo lugar provienen inventos tan revolucionarios como el primer videojuego, la impresión de tinta, el reproductor de video, el mouse y los computadores portátiles.

Las experiencias

En América Latina también hay casos para destacar, particularmente en Argentina.
El primer "cluster" o grupo de empresas de tecnología que se agruparon en una misma región del país fue el de Córdoba, a principios de los 90, donde conviven y trabajan con el polo académico que reúne a las principales universidades públicas y privadas con actividad en esa provincia. Desde entonces surgieron distintas iniciativas, a las que se denominaron polos tecnológicos. Dos de los más antiguos son el polo de Rosario, con actividad conjunta entre empresas, gobierno y la universidad, y el de Tandil, que funciona en la sede de la Universidad Nacional del Centro. Pero además surgieron proyectos denominados polos tecnológicos en distintos municipios, desde el Polo Constituyentes hasta el compromiso de Telefónica de Argentina de financiar "clusters" en General Pico (La Pampa) e Iguazú (Misiones). Sin duda, el desafío trasandino ya está en su proceso de maduración. De hecho, los diversos polos están desarrollando un programa marco para atraer inversiones extranjeras al alero de la Asociación Nacional de Incubadoras de Empresas, Parques y Polos Tecnológicos de la República (www.aipypt.org.ar/ppal.htm).

Brasil también tiene mucho que decir. El país de la samba cuenta en la actualidad con 35 parques tecnológicos y 207 centros de desarrollo de incubadoras. Las actividades se canalizan a través de la Asociación Nacional de Entidades Promotoras de Emprendimiento de tecnología avanzada, quien desarrolla un trabajo conjunto con las universidades, sector privado y más de 200 municipios de toda la nación (www.anprotec.org.br). Durante el año la entidad realiza una diversidad de seminarios y congresos de carácter internacional, con el fin de mostrar al mundo el trabajo que desarrollan.

Otra ambiciosa iniciativa de parque tecnológico está en Uruguay. Ahí emerge Zonamérica, centro de una moderna infraestructura -en su mayoría edificios inteligentes con espacios modulares bien equipados- que busca transformarse en el entorno ideal de negocios capaz de centralizar y desarrollar operaciones eficientes y de costos competitivos a escala regional e internacional.

Zonamérica está equipada con conexión de fibra óptica hacia los principales puntos de la Región. Adicionalmente, un telepuerto para comunicaciones satelitales y opciones para hacer enlace vía microondas, entre otras características. Todo ello para generar complejas soluciones demandadas por empresas internacionales vinculadas a la logística, servicios financieros, biotecnología, informática, call center, consultoría y comercio.


También en Uruguay y bajo el amparo de la Universidad de la República se creó el Polo Tecnológico de la ciudad de Pando, que, como gran objetivo, busca facilitar la incorporación del ítem investigación y desarrollo en las empresas.


Valparaíso y su apuesta


A Chile el interés de los polos tecnológicos también llegó: en septiembre pasado el mismo Presidente Lagos puso la primera piedra del edificio tecnológico que se construye en el Parque Industrial de Curauma, área muy cerca a Valparaíso.

Serán casi 6 mil metros cuadrados. Las primeras estimaciones hablan de 400 profesionales concentrados en tareas tecnológicas de vanguardia. "La materialización del Polo Tecnológico es la concreción de un sueño anhelado. Me agrada pensarlo como una propuesta nacional organizada y dirigida, con el fin de potenciar la innovación, crear trabajo y riqueza social", afirma Santiago Macías, director ejecutivo de Tuxpan.

César Cornejo, presidente del Grupo de Empresas Chilenas de Software y Servicios (Gechs), sostiene que la iniciativa chilena debe transformarse en una zona de referencia para América Latina, "en especial por las capacidades universitarias involucradas, la clara intención del Gobierno y el compromiso de las empresas tecnológicas nacionales".


Publicado por el autor del Blog el lunes 17 de enero de 2005 en la página b-7 de El Mercurio de Santiago de Chile


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